Juanete

El tratamiento del Hallux Abductus Valgus depende del grado de deformidad, la edad, la actividad del paciente y las manifestaciones clínicas presentes. Podría distinguirse entre tratamiento preventivo / conservador y tratamiento quirúrgico.
El tratamiento preventivo o conservador se propone cuando la deformidad se encuentra en un estado inicial y/o cuando las manifestaciones clínicas (dolor y artrosis de la articulación) no justifican un posible tratamiento quirúrgico. Como se ha explicado, el HAV es una patología en la que la función del pie durante la marcha es responsable, junto con la incidencia de otros factores, de que los segmentos óseos se deformen progresivamente. Por esta razón, tanto si se produce la corrección quirúrgica como si no, es absolutamente prioritario que una persona con HAV use soportes plantares (plantillas) para compensar el funcionamiento patomecánico del pie limitando y frenando así las fuerzas deformantes que favorecen el HAV. Para ello, disponemos de diferentes sistemas de valoración de la función dinámica del pie y el adiestramiento para observar aquellos signos clínicos que sugieren la necesidad de llevar tratamiento ortopodológico.
Existen otros tratamientos conservadores que pueden ser usados como coadyuvantes del tratamiento principal. Dentro de este grupo están los separadores nocturnos, cuya eficacia no ha sido demostrada aún, que consisten en un aparato que mantiene el dedo en posición corregida durante el sueño. La utilidad de este tratamiento es cuestionada por la mayoría de profesionales ya que efectúa una corrección en estática, cuando las fuerzas deformantes responsables del HAV no están presentes. Otras posibilidades derivan de los tratamientos de ortesiología digital. Podemos confeccionar ortesis de silicona a modo de separador interdigital para evitar los daños que puedan producirse por el conflicto de espacio entre los dedos del pie. Asimismo puede confeccionar las denominadas "juaneteras" cuya función es proteger el roce del juanete con el calzado. Estos tratamientos ortesiológicos pueden adquirirse de forma estandarizada, si bien su adaptación a los distintos tipos de pies y grados de deformidad resulta más compleja y a menudo provocan que el paciente adquiera varios de estos "aparatos" sin éxito. Por ello, el tratamiento ortesiológico confeccionado a medida suele tener mejores resultados.
A todo lo dicho hay que sumar, por supuesto, el uso de un calzado tan fisiológico como sea posible. Esto implica que su ajuste al pie sea el correcto, que cuente con un sistema de sujeción eficaz, que la parte anterior sea lo suficientemente amplia como para albergar los dedos y, en definitiva, que interrumpa lo menos posible la función dinámica y estática del pie. Igualmente podemos aconsejarle sobre el calzado más adecuado dentro de las opciones disponibles y las características del pie, intentando encontrar el equilibrio entre la estética y la salud.
El tratamiento quirúrgico del HAV está indicado cuando las manifestaciones clínicas (dolor, artrosis de la articulación, afectación a otros niveles del pie como metatarsalgia, dedos en garra secundarios, afectación a otros niveles del aparato locomotor como dolor de rodilla o cadera relacionado con el déficit propulsor, etc.) indiquen la necesidad de corregir la deformidad y facilitar la adaptación del tratamiento ortopodológico postquirúrgico para conseguir mejorar la función del pie. En ningún caso está recomendado intervenir un HAV por simples criterios estéticos. No hay que olvidar que se trata de una deformidad compleja y una intervención, de la índole que sea, siempre lleva implícitos unos riesgos que no siempre está justificado asumir.
Existen más de 100 técnicas descritas para el tratamiento quirúrgico del HAV, la mayoría de ellas con diferentes modificaciones. Estas técnicas pueden clasificarse en función de si se realiza el corte de hueso a nivel de la base del metatarsiano (osteotomías de base), a nivel de la cabeza del metatarsiano (osteotomías capitales) o incluyendo cortes en la diáfisis del metatarsiano (osteotomías diafisiarias). En la actualidad, algunas de las técnicas que más se emplean, dadas sus posibilidades y tasas de éxito, son las técnicas de Austin y Scarff a nivel capital / diafisiario y de Lapidus a nivel de base.
La elección de una técnica u otra depende de los hallazgos clínicos que se encuentren, así como de los datos obtenidos por medio de las pruebas complementarias, fundamentalmente radiologías convencionales en distintas proyecciones. Es absolutamente fundamental realizar una correcta valoración clínica de la deformidad, lo que incluye explorar biomecánicamente el pie en su conjunto y en particular, hacer un esfuerzo por comprender el funcionamiento anómalo del primer segmento metatarso-digital.

Nuestros Tratamientos

Especialistas en Ortopedía del Pie y Tobillo
  • Cambio de calzado
  • Corección quirurgica
  • Fisioterapia
  • Dolor mínimo

Juanete

Desviación hacia afuera del primer dedo, debido a una desalineación de la estructura osea. Esta desviación produce una irritación en la parte interna del dedo que desarrolla la protuberancia.

  • Plantillas de presión
  • Corección quirurgica
  • Fisioterapia
  • Dolor mínimo

Metatarsalgia

Los metatarsianos soportan el peso del cuerpo en la fase de apoyo durante la marcha. El incremento en la presión de estos, genera una alteración mecánica que produce dolor en la planta del pie.

  • Protetores de silicona
  • Corección quirurgica
  • Fisioterapia
  • Dolor mínimo

Dedo en Martillo

Es una deformidad de los dedos del pie y se produce en las articulaciones de los dedos menores. Esta alteración de la forma del dedo produce dolor por el roce con el zapato.

  • Protetores de silicona
  • Corección quirurgica
  • Fisioterapia
  • Dolor mínimo

Fascitis Plantar

Es la inflamación de un tejido llmado fascia plantar, que se extiende desde el talón hasta la cabez de los metatarsianos. La irritación se debe a cambios biomecánicos del pie.

Alianzas